Como cualquier mañana despierto por los gritos de mi madre, desayunar? quiero dormir, dormir todo el dia. Me levanto por la insistencia del sol en la ventana, no por la de mi madre en la puerta. Solo espera ver un milimetro de mi ojo ocular para a recordarme sutilmente de las tareas que debo hacer, lo siento, no creo hacerlas hoy...
Bajo a desayunar con la mirada fija al piso, observando que tanto ha caido mi voluntad, hasta llegar a la mesa improvisada de rojo capitalismo plastico. En silencio, empiezo a tragar alimentos de los que ignoro su forma y sabor, escuchando sin observar a mi madre y a mi padre enfrascados en una conversacion de orden superior,que sinceramente, no me interesa...
En 15 minutos, mis padres olvidan el hogar y zarpan a su aventura clasica rutinaria, el sexto sentido de mi abuela zumba y sin perder un solo segundo procede a realizar las necesidades que le han sido limitadas por la presencia de mi madre.
Empiezo a despabilarme hasta que mi atencion es subitamente guiada al hilo de luz que se deja entrever en la polvorienta ventana; con encolerizada emocion aparto las cortinas de girasoles y mientras veo al mundo me pregunto - ¿!!!!Quien soy!!!!?
-Soy tu, pendejo-.
Recobro el sentido de identidad perdido en sueños y me alisto para el dia mas nefasto de mi existencia, el primero de la serie. Las carcajadas de emocion no se contienen en mi extasiada humanidad, no estoy listo, nadie en el mundo podria estarlo jamas, aun asi me entusiasma la idea de hacerlo, pues quien mas podria.
Tomo unas cuantas monedas de mi escritorio y me largo en cuanto terminan los ultimos acordes de Re y Re# de Dimebag...

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